EL ACCIDENTE DE OCAÑA CON EL DISFRAZ DE SOL

 
(Fotos: José Manuel González Blanco)

OCAÑA, DISFRAZADO DE SOL, SE INMOLA

Aquel verano del 83 yo había ido a Sevilla para solucionar algún problema de mi ruinoso piso que mantenía alquilado. Una noche en el bar Alhucema apareció "ella" con dos plumillas de su pueblo. "¡Nena, vente a mi pueblo con nosotros que mañana vamos a hacer una fiesta de homenaje a la vieja más vieja del pueblo!" Arrastrome.

Por la mañana, entre el olor de jazmines del patio me fui enterando de la película. Había embolicado a todo el chavalerío, a sus madres y abuelas (igual que hizo en su gloriosa exposición de la Capella de Barcelona el año anterior con todas las amigas y vecinas, para que les prestara a sus hijos como angelitos disfrazados), en un pasacalle que recorrería el pueblo y que acabaría en el patio de la escuela. ¡Banda de música (ella era muy completa) incluida!

Días antes, en una entrevista con el "Loco de la colina", ella había comentado, a la pregunta de si en el pueblo había más maricones además de él, que si todos los maricones de su pueblo tuvieran una bombillita en la cabeza, el pueblo parecería un arbolito de Navidad. Parece que la broma no gustó a más de uno pero todos callaron, quizás temiendo que se le encendiera su bombillita. 

Rodeada de angelitos, chavales y chavalones, lucía un esplendoroso disfraz de sol con papeles de colores, la cara pintada como un cuadro (incluyendo las gafas) y llevando un gran sol como estandarte en el que había instalado unas bengalas. Cuando llegaron al patio del colegio encendió las bengalas. Varias chispas prendieron inmediatamente sobre el papel de seda. En unos segundos el traje, el pelo, su cara, estaban envueltos en llamas que intentaba apagar a manotazos y chillidos. Corrimos a intentar apagarla. Las mujeres gritaban horrorizadas, los niños atónitos no sabían si acercarse curiosos o echar a correr aterrados. 

Conducido al dispensario médico le curaron las heridas y quemaduras. Más tarde por su casa pasó medio pueblo para interesarse por su estado. Al ver al fotógrafo del pueblo que había fotografiado la fiesta le gritó: "¡Niño, me habrás hecho buenas fotos cuando estaba ardiendo, ¿no?!" Decepcionada al comentarle éste que había soltado la máquina para socorrerle, le contestó: "¡Pues, nene, te has perdido la foto de tu vida!"

ALEJANDRO MOLINA (1)




Varios testimonios, en el documental de Juan J. Moreno, Ocaña, la memoria del Sol, nos ofrecen más información de lo que sucedió en el patio del colegio de la Soledad:

JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ BLANCO: Bueno, aquí, en este colegio que hoy está totalmente transformado, tenía un patio en esta parte y que daba a la otra calle, es donde se organizó la fiesta infantil de la Semana de la Juventud y fue donde tuvo la mala suerte que una de las bengalas que llevaba prendiera fuego al traje de papelillos que él llevaba puesto.

BLANCA JIMÉNEZ: Entonces había mucha gente en el patio del colegio de la Soledad y se produjo un gran revuelo.

ASUNCIÓN TIRADO: La gente allí intentó ayudarlo echándole cosas… Se pasó un rato muy malo. Ese momento se vivió fatal, porque fue muy desagradable.

JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ BLANCO: En los momentos aquellos, más o menos en esa dirección, fue cuando salió ardiendo el traje. Yo estaba haciendo fotos, cubría el reportaje de la fiesta infantil, estaba encima de un escenario que había colocado aquí y él me pidió "¡Josema, dispara, dispara!". Y yo no tuve la fuerza suficiente de hacerle fotos a él ardiendo, sino que me bajé a socorrerlo. Y él me dijo que había perdido las fotos de mi vida...

[...]

ANDRÉS RUIZ LÓPEZ: Yo no sé, yo cada vez que indago, me quedo con ciertas dudas, de ese cohete que prendió en el traje de este muchacho, si fue intencionado o no fue intencionado.

ANTONIO SOLÍS: Yo no sé si fue una bengala que echaron, una bengalita, o alguien que encendió un cigarro, alguna cosa de ésas fue, y prendió fuego al papel. (2)

¿Más leña al fuego?

Alguien le prendió fuego. En un instante Ocaña era un bonzo involuntario. [...] En 1983, en Cantillana, todavía se quemaba a los maricones por la calle, como si de una santa inquisición se tratase. Atrás queda el recuerdo del artista no aceptado en su tierra. Tan no aceptado que lo mataron. (3)

(1) NAZARIO (2004): Los años 70 vistos por Nazario y sus amigos, Castellón, Ellago Ediciones, p. 227.
(2) MORENO, Juan J. (2009): Ocaña, la memoria del Sol, Sevilla, ildflnn pc.
(3) ARBIDE, Joaquín (2005): Sevilla en los 70, Sevilla, rd editores, p. 62-63.
 



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Publicación: EL PERIÓDICO DE CATALUNYA
Fecha: ¿03?/09/83
Página: ¿?
Autor: ¿?


TRANSCRIPCIÓN PARCIAL DEL ARTÍCULO ANTERIOR:

El pintor "gay" Pepe Ocaña está muy grave en Sevilla

Se disfrazó de sol y las bengalas prendieron en su vestido causándole quemaduras

El pintor
gay Pepe Ocaña fue a Sevilla, su tierra, para participar en la Semana de la Juventud, pero el disfraz de sol prendió por unas bengalas y ahora está grave, complicándose su estado por una pasada enfermedad

Barcelona/Sevilla. - El pintor
gay Pepe Ocaña está ingresado en la Unidad de Vigilancia Intensiva del Hospital García Morato de Sevilla desde hace tres semanas. Sufrió graves quemaduras de las que parecía curarse pero su estado se ha complicado por una vieja enfermedad. A últimas horas de ayer su estado había mejorado notablemente.

Ocaña, nacido en Cantillana, Sevilla, se llama en realidad José Luis Pérez Ocaña y se trasladó hace veintiún días a la capital andaluza para participar en la Semana de la Juventud. En uno de los actos se disfrazó de sol. El vestido estaba hecho de papel y en las puntas del astro rey había dispuesto diversas bengalas. "Ya le habían advertido que se le podía incendiar", aseguró ayer tarde desde Sevilla una de sus sobrinas a EL PERIÓDICO. De pronto las chispas de los fuegos de artificio prendieron en el original disfraz.


El chaleco lo complicó

El problema se complicó por una prenda diferente. Bajo el sol llevaba puesto un chaleco de fibra sintética. Al iniciarse el fuego las llamas prendieron inmediatamente en esa pieza. En el hospital se le encontraron quemaduras graves en un 35 por ciento del cuerpo.
"Las quemaduras ya estaban cicatrizando, pero ahora la cosa se ha agravado por una hepatitis que tuvo el pasado año", siguió diciendo la familiar del pintor
gay. En estos momentos, José Luis Pérez Ocaña está en estado grave en la UVI sevillana.

[...]

El 27 de julio de 1978 se produjo un incidente en el que la Guardia Urbana fue acusada de golpearle duramente. Sus familiares plantearon una querella. Uno de sus hermanos declaró entonces que "Ocaña está destrozado moralmente. Tiene toda la espalda llena de cardenales".




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