OCAÑA Y EUSKADI #3 (DE TRAVESTIS, QUINQUIS, ANARCOS Y ETARRAS)




Lo que estaba previsto como una conversación, resultó casi un monólogo. Un monólogo áspero, real, a veces grotesco y siempre interesante. Pepe Ocaña, famoso desde hace pocos días, a raíz del éxito de la película de Ventura Pons en el festival de Cannes, presentada fuera de concurso “Ocaña, retrato intermitente”. Una película que, a juicio de la crítica especializada, ha centrado en su punto exacto la homosexualidad. En ella se ha narrado la vida y milagros de un homosexual o un maricón, como él mismo quiere que se le llame, la vida de Pepe Ocaña. Nada más y nada menos.

Me cae bien el País Vasco por su marginación y por lo puteau que está”

Retrato vital de Pepe Ocaña

PAMPLONA (EGIN).– Pepe Ocaña se acercó hasta Pamplona. Lo hizo para intervenir en la fiesta del PCE. Y en un banco de piedra de la ciudadela se confesó a EGIN. Dice que le gustan sobre todos, Lorca y Miguel Hernández. Y que en mujeres, su ídolo es la Piaf. Se confesó amigo de lo triste, amigo de los quinquis y de las putas, amigo de todos los marginados.

Dijo que el País Vasco le gustaba y le caía bien por lo “puteau” que está, y que es bonito que la gente vaya cantando y tocando a las puertas de la cárcel para pedir la libertad de los presos.

Este es Pepe Ocaña, bombín, mantón de manila en bandolera, pantalones anchos y negros de satén brillante, zuecos, rostro afinado, mirada penetrante, dedos casi azules, analfabeto, divertido, triste a veces, pintor, actor y maricón hasta las cachas.

De travesti, nada

“Yo hice mi servicio militar en Madrid y me vine a Barcelona porque me asfixiaba en Madrid. Las ciudades interiores, sin puerto, no las resisto y, como soy un pájaro con alas grandes, me vine a Barcelona y empecé a pintar paredes”.

“A mí siempre me había gustado hacer teatro, ¿me entiendes?, pero siempre me había visto bastante frustrado porque nunca me habían dejado subirme a un escenario en mi tierra y, entonces, como tú me preguntaste antes lo del travesti, yo en realidad no soy ningún travesti; lo que pasa es que esto de travestirme de tía es igual como un tío que no le van los tíos y se traviste de tía porque siente placer con las ropas de la mujer”.

“Entonces, aparte, yo que siento placer con las ropas de la mujer y, como todo hombre es un poco hombre y un poco mujer, no tiene que ver nada con mi homosexualidad. Lo hago como teatro. Responde mucho más a una profesión que a una actitud vital, como pueda ser la del travesti. No creo que porque un tío vaya a follar con un tío tenga que adoptar posturas femeninas. Lo que pasa es que tenemos más sensibilidad o un tipo de sensibilidad diferente. Se hacen unos movimientos extraños, pero sí, con una sensibilidad especial, ¿me entiendes? Lo natural es lo que cada uno siente como natural. No tengo nada contra los travestis, pero yo ponerme hormonas para ponerme unos pechos o cortarme el pene, pues no; lo que pasa es que hay señores que ya se sienten mujer y les sobra el pene. Pues a mí no me sobra el pene, al contrario, me gusta”.

“Lo que sí me parece a mí una aberración es ese tipo de espectáculos montados por los travestis en los puticlubs, con espectáculos de muy baja calidad. Eso es para mí una aberración”.

“Son unos señores que están como más explotados, están allí para que vengan los burgueses y los señores, a que les vean y pasárselo bien y a reírse un poquito, y no estoy demasiado de acuerdo yo con esto”.

Soy un anarco puro”

“Homosexuales metidos en el rollo este del espectáculo hay muy pocos que hayan podido zafarse de esos puticlubs. De verdad que hay pocos. Lo que me pasa a mí es que creo que tengo muchos cojones. Yo siempre, porque había sido educado en un ambiente bastante religioso, cuando me sentaba en mi patio me ponía a mirar a la atmósfera, cuando estaba estrellado en Andalucía, y me preguntaba ¿pero cuándo coño me voy a ir de aquí? Porque estoy hasta los huevos de aguantar que, si tengo que hacer el amor, lo tengo que hacer a escondidas, pero qué pasa ¡ostia!, pero por qué el hacer el amor con un tío no es igual que hacerlo con una tía, me pregunto yo. Y ya entonces me fui a Madrid, me fui a Barcelona y, así, empecé a liberarme bastante. A lo mejor soy un actor frustrado, pero tampoco me las doy de actor ni de nada. Lo que yo quería, mi liberación para mí, era esto de llegar a ser un tío completamente liberal sin estar metido en ningún movimiento político. Y creo que lo soy. En realidad yo soy un anarco puro, pero un anarco sin carnet. Yo no soy de la CNT ni de nada, ¿me entiendes? Para mí ser un anarco es eso y ya está. Bueno, para mí es ser anarco eso, porque me lo han dicho ahora, porque yo no tengo ni el certificado de estudios primarios y lo poco que sé, que yo no sé si sé algo, lo sé después de haber vivido. De haber estado con gente, haber convivido con gente. Cuando estuve en París, estuve un mes vendiendo periódicos, estuve en el barrio de las putas, no sé, con la gente marginada”.

“Lo del cine mira; como te dije antes, a mí me gusta todo ese rollo, me gusta más pintar. He hecho dos exposiciones y ahora quiero hacer una exposición en una iglesia o en un local grande, no en una galería. Pero también me gusta hacer teatro. Pero lo que no me gusta es hacer un número cada día, porque yo soy bastante espontáneo, y a lo mejor va a salir algo bien o va a salir una mierda”.

“Y después de tres años haciendo números y que sigo haciéndolos cuando me apetece, pues me vino un tío y me dice: ¿te apetece hacer una película sobre tu vida? Y yo le dije, ay no sé, déjame pensar un par de semanas. Al principio no me daba ni contrato ni dinero ni nada, pero como me daba ilusión hacerlo, una semana que me la voy a pasar bien, lo hice y salió bien, y después el tío me ha hecho un contrato porque yo ya se lo dije...”.

Me gusta el País Vasco

“¿De política? Bueno, ya te he dicho que soy un anarco. No entiendo mucho de política aunque en el interior soy un político bastante fuerte, pero a mí lo que me gusta del País Vasco, y por lo que he venido a Pamplona, porque creo que Pamplona es Euskadi, ¿no? A mí, como digo, lo que me gusta del País Vasco, porque ha sido el país que más jodido ha estado en toda la historia de España, es el país que más por culo le ha dado a España, en cuanto a la integración a lo nacional, ¿me entiendes? Y me gusta y me atrae. Siempre he tenido amigos vascos muy interesantes. Una vez, hace muchos años, conocí a un tío de la ETA, muy maravilloso. Nunca hice el amor con él, porque mis relaciones con él eran espirituales, pero no conozco mucho la ETA, no sé cómo va esa organización, pero me caen bien. Pero sobre todo lo que me cae bien es el País Vasco, por su marginación y por lo 'puteau' que está. Y porque son una gente, mira, yo estoy mucho por el cachondeo, pero, mira, si yo estuviera aquí, sería diferente, porque el problema se ve desde más cerca, por ejemplo anoche era una manifestación de críos y de divertirme, pero hay que tener muchos cojones y es muy bonito de que tú vengas con una banda de música a la puerta de la cárcel y te pongas a tocar y a cantar para que saquen a los presos, en fin, no sé...”.

Intento resaltar lo grotesco

“Volviendo al tema del travesti. Lo ridículo es que un tío se travista e intente imitar lo ridículo de la mujer, que es la sofisticación barata. Cuando me maquillo de mujer, lo que intento es resaltar lo grotesco, lo esperpéntico, como pueden ser las pinturas negras de Goya. Es eso lo negro del teatro, lo negro de la vida. Me gustan las cosas tristes y las cosas serias interiormente. Porque interiormente soy bastante serio, pero lo que me parece ridículo es que en cuanto hay tíos que se visten de tías, ya pasan a la fase de la mujer ridícula. Y yo, en mi caso, no. Yo he pasado a la fase del mamarracho. Lo que pasa es que yo le encuentro mucho más partido a hacer el número de plan tía que en plan tío. Que puedo hacerlo en plan tío y en plan serio, pero me gusta mucho hacerlo en plan tía y ¿por qué no, si un hombre es polifacético?”.

“A mí me parece mentira, como muy monstruoso, que en un país que se llama democrático, que me parece a mí que esto no sabe ni Dios por dónde va, ¿sabes?, porque aquí hay un cacao mental que esto es monstruoso, que haya unos señores que estén haciendo teatro y estén metidos en la cárcel en un país democrático. Ya los Joglars y ya gente quinqui, por ejemplo, que también están metidos en la cárcel y nadie los mienta; y los quinquis son también unas personas que las ha hecho la sociedad del consumo. Porque, si un señor es quinqui y un señor se dedica a robar, es por algo, es porque la sociedad los ha llevado a ello. Porque no tienen nada, no tienen trabajo y, entonces, ¡joder! Roban mucho más los comerciantes y los que tienen fábricas que ellos, y no están encarcelados y son los primeros que deberían estar encarcelados”.

(La entrevista o el borbotón de palabras de Pepe Ocaña coincidió precisamente con el día del orgullo Gay, y aquí Pepe Ocaña se soltó el pelo).

“Que salgan todos los homosexuales, que somos los que damos la vida y color a este mundo y a la gente, y cuando la gente entienda que la vida es de color, la gente olvidará sus envidias, las meterá en los desvanes, olvidará sus metralletas y esto será divino. A ver cuándo la gente no se fija tanto y se da cuenta de que follar con un tío o follar con una tía, coño, no tiene nada que ver y que nos dejen libres y en paz a todos”.

Publicación: EGIN
Fecha: ¿?/¿06?/1978
Página: ¿14?
Autor: (TEXTO) ¿? Y (FOTOS) JOTX PASTOR

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